La llamada “inyección para adelgazar la cara” (conocida comúnmente como botox facial o toxina botulínica aplicada en los músculos maseteros)
es un procedimiento estético no quirúrgico que busca afinar el contorno facial, especialmente en la zona de la mandíbula.
La toxina botulínica actúa bloqueando las señales nerviosas a los músculos, lo que reduce temporalmente su movimiento y volumen. Al aplicarse en los músculos maseteros (los responsables de masticar), estos se atrofian ligeramente con el tiempo, generando un efecto de rostro más delgado y estilizado.
Personas con rostro cuadrado o ancho por hipertrofia del masetero.
Quienes aprietan o rechinan los dientes (bruxismo), ya que también alivia esos síntomas.
Personas que desean afinar su rostro sin cirugía.
Inicio del efecto: 3 a 7 días.
Máximo efecto: entre 4 a 6 semanas.
Duración total: de 4 a 6 meses (puede variar).
Con aplicaciones repetidas, el efecto tiende a durar más.
Antes:
Evitar alcohol y medicamentos anticoagulantes (como aspirina) 24 horas antes.
Informar al médico si estás embarazada, lactando o tienes enfermedades neuromusculares.
Después:
No masajear la zona tratada en las siguientes 4 horas.
Evitar acostarse durante 4-6 horas.
No hacer ejercicio intenso ese día.
Evitar el consumo de alcohol y calor extremo (baños calientes, sauna).
En general es seguro si lo realiza un profesional. Sin embargo, pueden presentarse:
Hinchazón o moretones leves en la zona.
Dolor o sensación de tirantez.
Asimetría facial temporal (si se inyecta mal).
En casos raros: dificultad al masticar o sonrisa alterada.
Asegúrate de acudir a un médico certificado en medicina estética.
No confíes en precios excesivamente bajos.
Realiza seguimiento regular si deseas mantener el efecto.